Si llegaste acá es porque tienes un mate de calabaza nuevo en la mano y no tienes idea por dónde partir. Tranquilo, te pasa a todos. El mate de calabaza es el más tradicional, el que más personalidad tiene, pero también el que más cuidado pide al principio. Si lo curás bien, te va a durar años. Si no lo curás, se te va a partir, se va a llenar de hongos o va a largar un sabor horrible que no hay quien lo aguante.

Acá te contamos todo lo que tenís que hacer, paso a paso, sin vueltas.

¿Por qué hay que curar el mate de calabaza?

La calabaza es un fruto natural. Cuando la ahuecaron para hacerla mate, quedó con los restos de la pulpa seca adentro. Esa pulpa, si no la sacás, fermenta con la yerba y el agua caliente, y arruina completamente el sabor. Además, la calabaza sin curar es porosa y frágil: se puede agrietar o partir a la primera.

Curar el mate es básicamente prepararlo para que esté listo para usarse, sellando sus paredes internas y quitando todo rastro de pulpa seca.


Lo que necesitás

  • Tu mate de calabaza nuevo
  • Yerba mate (puede ser yerba vieja o barata, no importa la calidad para esto)
  • Agua caliente (no hirviendo, entre 70 y 80°C)
  • Una cucharita o un palito pequeño
  • Paciencia (este proceso tarda unos días)


Paso a paso: cómo curar tu mate de calabaza

Paso 1: Raspá la pulpa seca
Con una cucharita, raspá suavemente el interior de la calabaza. Vas a sacar una especie de polvillo o pellejos secos de color café. No te pasis raspando fuerte porque podís dañar las paredes. El objetivo es sacar lo que se desprende fácil, no dejar la calabaza pelada.

Paso 2: Llenalo de yerba húmeda

Llená el mate hasta ¾ con yerba mate. Después agregá agua caliente (no hirviendo) hasta mojar toda la yerba. Dejá que la yerba se expanda y presione las paredes del mate desde adentro. Esto es clave: la yerba húmeda va a ir despegando la pulpa que quedó y va a empezar a sellar las paredes.

 

Paso 3: Esperá 24 horas

Dejá el mate así, con la yerba adentro, durante 24 horas. Podeís ponerlo boca abajo sobre un trapo para que escurra, pero sin tirar la yerba.

 

Paso 4: Vaciá y raspá de nuevo

Después de las 24 horas, sacá la yerba y volvé a raspar suavemente el interior. Vas a ver que salió mucha más pulpa. Repetí este proceso — rellenalo con yerba húmeda y esperá otras 24 horas — al menos 3 veces. Algunos mateadores lo hacen hasta 5 veces para un curado más profundo.

 

Paso 5: ¡Listo para usar!

Una vez terminado el proceso, tu mate está curado. Los primeros mates que preparis van a tener un sabor un poco distinto al que va a tener después de varios usos, es completamente normal. Con el tiempo el mate va agarrando su sabor propio y se vuelve único.

Errores comunes al curar el mate

  • Usar agua hirviendo: el agua muy caliente puede agrietar la calabaza. Siempre entre 70 y 80°C.
  • Hacerlo de apuro: no te salties los días de reposo. El curado necesita tiempo para funcionar bien.
  • Raspar muy fuerte: podís romper las paredes finas de la calabaza. Mano suave.
  • No secar bien entre usos: si dejás el mate siempre húmedo adentro, pueden aparecer hongos. Después de cada uso, vacialo y dejalo airear boca abajo.

 ¿Cada cuánto hay que volver a curar el mate?

Una vez que tu mate está bien curado, no necesitás repetir el proceso completo. Pero si lo dejaste mucho tiempo sin usar, si apareció moho adentro, o si notás que el sabor cambió raro, podés hacer un curado express: llenalo de yerba húmeda, esperá 24 horas y listo.

El mate curado es el que más sabor tiene

Con el tiempo, un mate de calabaza bien cuidado desarrolla lo que los mateadores llaman "el fondo": un sabor propio que se va construyendo uso a uso. Ningún mate de acero o silicona puede hacer eso. Por eso los que toman mate de verdad siempre vuelven a la calabaza.

 

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