En el mundo del mate hay dos tipos de personas y no hay punto medio: los del mate amargo y los del mate dulce. Cada uno defiende su posición con una convicción que da para largo rato de charla. Pero más allá del debate, lo que pocos saben es que el tipo de mate que usás puede cambiar bastante la experiencia según cómo tomas.

Primero: ¿cuál es la diferencia de sabor?

El mate amargo es la versión pura: yerba, agua caliente y nada más. El sabor es intenso, con notas herbales, un poco terroso y con ese amargor característico que los fanáticos aman y los principiantes odian al principio. Con el tiempo, casi todos terminan migrando al amargo porque el sabor se vuelve adictivo.

 

El mate dulce lleva azúcar directamente en el mate, o a veces se le agrega al agua. Suaviza el amargor y hace la experiencia más accesible, especialmente para quienes están recién empezando o simplemente prefieren algo más suave.

¿El tipo de mate cambia según cómo tomás?

Sí, y bastante. Acá te lo explicamos:

 

Para mate amargo:

 

El mate amargo pide un recipiente que no interfiera con el sabor. Las mejores opciones son:

 

  • Calabaza curada: es la opción clásica por excelencia. La calabaza aporta una calidez al sabor que complementa el amargo de la yerba sin enmascararlo. Con el tiempo desarrolla su propio "fondo" de sabor que hace cada mate único.
  • Mate de madera: similar a la calabaza en cuanto a que agrega una nota natural al sabor. Los de palo santo o algarrobo son muy valorados.
  • Mate de acero: buena opción si querés durabilidad.

Lo que se recomienda evitar para el amargo puro es el acero liso: es funcional y dura toda la vida, pero es neutro en sabor, no suma nada a la experiencia.

 

Para mate dulce:

 

El mate dulce es más flexible en cuanto al recipiente porque el azúcar ya modifica el sabor. Sin embargo, hay algunas consideraciones:

 

  • Evitá la calabaza si siempre tomás dulce: el azúcar puede pegarse en las paredes y fermentar, causando hongos. Si sos de mate dulce, es mejor un mate de acero o de vidrio que sea más fácil de limpiar.
  • Acero inoxidable: ideal para el mate dulce. Fácil de limpiar, no retiene sabores ni azúcar en las paredes, y aguanta cualquier cantidad de usos.
  • Silicona o plástico de calidad: también son buenas opciones por la misma razón, fáciles de lavar.

¿Y si quiero probar el amargo pero me cuesta?

Muy común, especialmente si venís del mate dulce de toda la vida o si estás empezando con el mate. Algunos tips para hacer la transición más suave:

 

  1. Probá con yerbas suaves: no todas las yerbas son igual de amargas. Las que tienen palo (el palito de la planta) tienden a ser más suaves que las que son solo hoja.
  2. Controlá la temperatura del agua: el agua muy caliente potencia el amargor. Probá con agua a 75°C en lugar de 80°C.
  3. Hacé el primer mate más corto: el primer mate siempre es el más amargo porque la yerba está seca. Tiralo y a partir del segundo el sabor se suaviza bastante.
  4. Paciencia: el amargo es un gusto adquirido. Dale unas semanas y muy probablemente ya no vayas a querer volver al dulce.

El debate eterno: ¿cuál es "el verdadero mate"?

Los puristas van a decir que el amargo es el único mate de verdad. Pero la realidad es que el mate es una práctica cultural que se adapta a quien lo toma. No hay un mate más correcto que otro. Lo que importa es el ritual, la pausa, la compañía.

Dicho eso: si nunca probaste el amargo, date la oportunidad. Es un mundo aparte.

¿Cuál mate te recomendamos en Laska?

Para mate amargo: nuestros mates de calabaza premium son la opción ideal. Tenemos diferentes tamaños y estilos, desde los más clásicos hasta los personalizados.

 

Para mate dulce o para los que están empezando: nuestros mates de acero son perfectos. Fáciles de usar, de limpiar y duran toda la vida. [Explorá nuestra colección acá].